Ala Este

Imagen ¡La famosa posada de las afueras! Esta posada siempre está muy concurrida con sus tres alas llenas. Es un misterio como el posadero puede tener tantos clientes...

Moderador: EL POSADERO

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EL POSADERO
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Mensaje por EL POSADERO » Jue, 14 Jun 2012, 03:56

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Entrada y ala principal de la posada. Es el lugar más tranquilo y espacioso. Aquí se puede uno sentar a comer, beber y charlar. Recomiendo probar mis estofados, famosos en toda la región. ¡Pero recordad que os vigilo, ingresos! Hay que tratar bien la vajilla y el mobiliario.
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Red
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Re: Ala Este

Mensaje por Red » Jue, 19 Jul 2012, 16:08

Un chico joven, de unos 19 años se aceraba por el camino tirando de una gran estructura de madera. El joven parecía estar en forma, era alto, tenía los ojos de un verde brillante, y su pelo, negro como ala de cuervo, soltaba chispas ígneas de vez en cuando. Una sonrisa pícara dominaba en su expresión, que no hacia menos atractiva la cicatriz que tenía en la mejilla derecha, fruto de una pelea con pelapatatas de por medio. Iba vestido con unos pantalones negros y unas botas altas de piel, negras también; una camisa blanca de seda fina, metida por dentro del pantalón, un chaleco rojo escarlata con motivos dorados y un abrigo largo negro completaban su atuendo. Llevaba además un pañuelo con un motivo de cuadros negros y blancos al cuello. Su espada bastarda, con la empuñadura negra, colgaba de su espalda. La hebilla de su cinturón era una llama dorada, y la pegatina de la solapa de su abrigo lo identificaba como Red, además de demostrar que estaba en un grupo de apoyo. Era un compulso devorador de chocolate y caramelos, estaba enfermo y lo sabía, pero le daba igual. Red era un adepto nuevo en la zona. Pertenecía al clan de Marte y como tal era un maestro del fuego; numerosos combates contra pingüinos infernales y peluches achuchables le habían curtido en la batalla. Había oído hablar de aquella posada, y lo que le habían contado no le había gustado, llevaban años sin trollear al posadero, era imperdonable. Red dejo el armatoste en un altozano frente a la posada, a unos trescientos metros del edificio principal.

-Oye, chico -llamó a un muchacho de unos trece años que jugaba con una colmena de abejas vacía-, ¿podrías hacerme un favor? -le pidió acercándole una enorme bolsa apestosa, mas o menos de su tamaño, que sacó de la cesta de la catapulta (si, es una catapulta)- ... te pagare con esto –Red sacó una chocolatina algo blandurria de su bolsillo y se la mostró al chico.

El chico miró el aperitivo incrédulo, no se lo creía, no se creía que le fueran a pagar con chocolate, debía de pensar que el adepto estaba loco, y no iba desencaminado.

-Señor, eso es droga... ¿como me va a pagar con droga? –preguntó, aun estupefacto.

-No es droga muchacho, es LA droga, de la mejor calidad, cortada en Suiza... ¿qué te parece?. Algún día lo probaras, es ley de vida, ¿por qué no hacerlo ahora con mierda de primera calidad? -le preguntó Red riendo.

El niño aceptó finalmente y se acercó hacia la taberna con la bolsa en una mano y su recompensa en la otra.

-Ahí va uno de los indecisos, durara poco en este mundillo… -murmuró el adepto.

Desde la distancia vio como el niño depositaba su carga frente a la entrada del edificio, que tras varios años sin sufrir desperfectos estaba impoluto, y salió corriendo tras llamar a la puerta con fuerza, como le había indicado el marciano (:’D). El posadero abrió y miró extrañado la bolsa, pero ningún tipo de sospecha le previno de lo que pasó a continuación (demasiados años ociosos).

El adepto chasqueó los dedos y una psienergía de Estallido se activó en el interior de la bolsa cuando el posadero se inclinó a inspeccionar su contenido, esparciendo, sobre él y sobre la fachada, una ola de caca de elefante aromatizada con pescado podrido. El posadero se quedó en estado de shock mientras Red se partía de la risa al lado de la catapulta, pero la broma aun no había acabado... el adepto se subió a la cesta de la máquina bélica y activó el mecanismo tras prenderle fuego a la estructura, no debía de dejar pruebas. Red surcó el aire como un torpedo, directo al tejado del edificio, y, haciéndose una bola, atravesó la techumbre del local, aterrizando en la sala común rodeado de una nube de polvo. El adepto salió de la polvareda andando raro :lala:, y se dirigió al posadero.

-¡Servicio de limpieza de mierdas de elefante, usted nos llama, nosotros venimos volando como moscas!, ¿ha pedido un completo? -sin esperar respuesta chasqueó los dedos y la plasta que cubría al posadero se prendió fuego, impregnando la estancia de un peculiar olor a fogata de campamento de pobres, de los que usan boñiga como combustible.

Las llamas se extinguieron, dejando un posadero ileso, salvo por un par de manchas de hollín y un bigote unos centímetros más corto. El marciano le sonrío y se sentó en la barra.

-Me conformo con un batido de chocolate como pago –dijo, y tras mirar el techo unos segundos le informó- ... puedo llamar al Servicio de reparaciones de techos, pero también vienen volando, quizá no sea buena idea –razonó, quitándose el polvo de los hombros con una sonrisa burlona mientras chispas doradas bailaban en su pelo.

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EL POSADERO
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Re: Ala Este

Mensaje por EL POSADERO » Jue, 19 Jul 2012, 16:14

Como cualquier otro día estoy en la cocina, removiendo las ollas mientras veo como el estofado de truenolagarto se dora lentamente. El olor es francamente delicioso, su aspecto hace que se me haga la boca agua. Es normal que esta posada tenga tanta clientela, porque soy el mejor cocinero de la zona sin lugar a dudas. Escucho embelesado el barullo de cubiertos y conversaciones que provocan mis ingresos consumiento al otro lado de la puerta de la cocina. Cojo una cuchara y sorbo el caldo de una de las potas, saboreando con parsimonia para evaluar el punto de sal. Y de pronto oigo unos golpecillos en la puerta de la cocina. Dejo el cucharón en el mesado y me dirijo a abrir con curiosidad. Tal vez ya haya llegado el cargamento de especias que pedí ayer en el mercado. Pero cuando abro la puerta, no veo nada a excepción de una bolsa. Qué extraño... Tal vez esto sean las especias que he pedido. Me agacho para ver si tienen alguna nota del mercader, algo para que me pasase a pagar más tarde. Todo sucede muy rápido, la luz, el ruido, el calor. Una explosión me alcanza haciéndome retroceder, cegado y... ¿empapado? Siento algo viscoso y húmedo, y su olor inconfundible. ¿Qué es esto? No sentía esa frustración desde... desde...
Los ingresos han vuelto. No me cabe la menor duda.
Y estoy tan seguro porque mientras trato de limpiarme los ojos, puedo oír como el techo se resquebraja hasta romperse. Algo que hacía que no escuchaba, pero que conozco muy bien. Oh sí, demasiado bien. Cuando abro los ojos veo un personaje corriendo hacia mí, con unas pintas realmente particulares. ¿Quién es este tipo? Antes de que pueda abrir siquiera la boca se acerca a mí diciendo incoherencias y chasqueando los dedos prende una llamarada. Me siento rodeado de fuego durante unos instantes, atosigado por el calor y el olor tan... particular. Cuando el fuego se extingue tengo los ojos casi fuera de las órbitas y la mandíbula desencajada. Y noto en mi sin un temblor que hacía años que no salía a flote. Puedo sentir casi como se desprende el poco pelo que queda en mi cabeza, y un tic sacude mis manos...
-A... aa... aaaah... -digo de forma temblorosa. El recién llegado sigue hablando y solo saco en claro que quiere un batido. Todo lo demás... me suena a los ingresos... Los Ingresos. Aquellos, concretamente. Pero este tipo... no me suena. Sin duda algo malo se avecina. No tengo ni idea de qué acaba de pasar, pero ha conseguido que desaparezca la sustancia que me cubría-. Pase a sentarse a la posada... No está permitido quedarse en la cocina -le digo entre dientes, señalando la puerta. Aprieto los dientes con fuerza para contenerme y no decir nada. El techo, el techo... Los hechos que acaban de suceder me hicieron olvidarme del techo. ¿Qué... qué hago? Me apoyo en una pared temblando y me deslizo hasta el suelo, donde me llevo la mano a la cara y doy un respingo. Tengo que salir ahí y exigir... tengo que volver a pelear.
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Re: Ala Este

Mensaje por Giniroryu » Jue, 19 Jul 2012, 16:19

Diviso la posada a lo lejos. Hacía mucho tiempo que no la veía, demasiado. Las ansias me superan y echo a correr hacia la puerta mientras grito, acompañando mi entrada desatando una tormenta detrás mío.
-¡Hola a todos los posaderos y aposentados del lugar! ¡Esta posada está demasiado intacta! ¡No puede permitirse est...!
De pronto freno en seco. Veo algo que contradice lo que estaba a punto de decir.
-¿Quéee? ¿Alguien se está diviirtiendo sin mí? A juzgar por el bonito colador que han instalado en el techo de la posada, así es. No se puede tolerar, no.

Dicho esto abro la puerta de la posada con una sola mano dejándola caer de golpe y abriéndola repentinamente de este modo mientras pongo una expresión grave y miro hacia todas partes, intentando buscar al causante de la diversión temprana. Enseguida fijo la vista sobre un individuo desconocido sentado a la barra. No me suena de nada pero sin duda es un adepto. Escaneo la sala pero es el único adepto que hay.
-¡Oye tú!- le digo medio gritando con expresión cabreada. Acto seguido señalo hacia el agujero del techo.- Has sido tú, ¿verdad? Bueno, no contestes.
Le agarro de un brazo bruscamente y leo su mente en un rápido vistazo para comprobar que mis suposiciones son correctas.
-¡Bien, pues que sepas... que has hecho un buen trabajo para ser nuevo, pero aún te falta mucho por aprender! Para empezar esa no es forma correcta de sentarse a una barra.

Dicho esto me subo en la propia barra, tirando al suelo con ello unos vasos que arrasé con un golpe de mi capa. Coloco una pierna doblada sobre la barra y me pongo a silbar.
-Veamos...- sigo silbando mientras conjuro fuera de la posada un tornado y lo dirijo lentamente hacia la posada. Cuando está cerca lo divido en varios torbellinos y hago que entren por las ventanas... cerradas, por supuesto. Lo cual hace que los cristales estallen en mil pedacitos que caen encima de los clientes que se encuentran sentados cerca de las ventanas. Esto produce los gritos de casi toda la posada y más de uno se levanta corriendo mientras grita algo acerca de la locura.
-Bah, que gente tan rara, se va ahora que llega la diversión.- digo con fingida indignación. Acto seguido me giro hacia el desconocido y pongo una sonrisa estúpida mientras le hablo.- Espero que te haya gustado mi demostración porque sino... Voy a tener que pensar en cosas nuevas y eso francamente... No estaría nada mal. Avísame si eso.

Tras decir eso me tumbo en la barra tirando aún con más cosas al suelo con el consiguiente escándalo.
-¡POOOOOOO SAAAAA DEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE ROOOOO!- Grito con todas mis fuerzas mientras me levanto de un salto sin usar las manos- con esto también tiro botellas que hay detrás de la barra al ondear mi capa contra ellas.- ¡TRAEME ALGO DE DESAYUNAR! ¡QUE SEA CALENTITO PERO FRÍO A LA VEZ Y GRATIS!
Me bajo de la barra de un salto y me apalanco en una de las mesas que habían desocupado algunos de los clientes que por algún motivo parecían tener demasiada prisa.
-Qué vergüenza- comento en voz lo suficientemente alta como para que se me oiga en la cocina- esta mesa está llena de restos de cristales y comida a medio terminar- ¡Que alguien me quite esta porquería de aquí o pondré una reclamación!

Entonces me giro hacia una esquina de la posada.
-Ya puedes salir, Tim, pequeño hijo de p... de meretriz. Sé que me has seguido todo el viaje. Y que te comías parte de mis provisiones a escondidas. No te he matado porque cuando seas mayor serás un potencial miembro de mi Clan, y yo trato bien a los miembros de mi clan -dije con una siniestra sonrisa mientras intentaba hacer salir al crío de Mitdir de su escondrijo.
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Lupin
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Re: Ala Este

Mensaje por Lupin » Jue, 19 Jul 2012, 17:26

Camino arriba, camino abajo, me dirijo silbando hacia mi destino en este pueblucho: la posada. Bueno, realmente no es un pueblo tan pequeño, pero todo lo que se aleje de las grandes ciudades son para mí pequeños puntitos en el mapa que siempre acompaña mis viajes. Luego hay... los otros, esas cuatro casuchas casi inexistentes tiradas por ahí como si alguien las hubiera levantado y puesto en lugares alejados de cualquier tipo de civilización sólo para fastidiar a los recaudadores de impuestos como yo. Por suerte para mí, esos trabajos ya quedaron atrás y puedo aspirar recaudar en lugares donde sus habitantes sepan al menos que les gobierna alguien. Esos lugares son los que han merecido el derecho de aparecer como puntos en mi mapa.

Y en uno de esos estoy, ahora mismo en frente de la posada que es mi destino. ¿Pero qué es lo que veo? Saco una libretita y anoto el mal estado en el que se encuentra la posada, pues hay un buen boquete en el techo. Una vez he hecho el apunte, guardo la libretita, la pluma y la tinta y me adentro en la posada. ¡Puaj! ¡Menuda peste hace aquí! ¿Con qué se supone que ambienta esta taberna? Sacaría otra vez la libreta, pero sería demasiado sospechoso, debo añadir luego una anotación.

Por ahora, me dirijo a una de las pocas mesas que no han quedado vacías. En ella se sienta una chica que debe superar por poco la veintena con un niño de unos diez años. ¿Su hijo? Espero que no, igual es un hermano, primo o... algo, aunque fuera su esclavo o niño secuestrado. Me siento frente a ella en la mesa y pido en tono casual al posadero.

-¡POSADERO! -cuando veo que me presta algo de atención prosigo-. ¡Sírvanos algo de comer y beber a mí y al resto de clientela, hoy invita Fyodor Shuiski! ¡Por cierto, para mí algo fuerte y de la mejor calidad!

Seguramente el nombre le suene de algo. ¿O puede que no? Vete a saber, aparte de recaudador de impuestos soy sacerdote del clan de Mercurio, pero igual por este lugar tan apartado no saben de mi... Lo cual es más divertido, muuuucho más divertido. Acabada mi presentación multitudinaria, me giro hacia mi interlocutora y procuro iniciar una conversación.

-Ese soy yo, pues. ¿Me pueden decir quiénes son, señorita, así como su joven acompañante?

No voy vestido con mis mejores ropas (prendas de viaje de varias tonalidades azules, así como piezas de mi armadura sencilla en pecho y extremidades), pero eso no hace que deje de ser cortés con los recién conocidos. Eso sí, no llevo capa: las odio.
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Yber
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Re: Ala Este

Mensaje por Yber » Jue, 19 Jul 2012, 18:30

Después de un viaje tan largo teniendo que esconderme, sin apenas descansar para poder seguir a buen ritmo a Gin, por fin diviso la posada al fondo y veo como entra. Aparco mi triciclo fuera y estiro las piernas antes de entrar al interior. Después de tanto, por fin empieza a dar resultado mi plan de escape. Llevo una camiseta y un pantalón corto, ambos blancos y llenos de churre, y una capa gris con capucha, que tan eficazmente me ha camuflado durante estos días de Gin. No se ha dado ni cuenta de que la iba siguiendo. << Qué confiada... >>.

Me cubro con la capucha la cabeza y me envuelvo con la capa al tiempo que entro, ubicándome en una esquina. El edificio está hecho mierda, completamente. El edificio tiene el tejado abierto <<Con terraza al aire libre, se han acordado de los fumadores >> y huele peor que en casa cuando mamá pasa una semana en las Jornadas de Prostitución Oficiales y nadie limpia. Estoy tan feliz contemplando el alboroto cuando de repente, Gin para y se me queda fija. << Oh, porras >>. Todo era demasiado bonito...

-Eh... esto...-trato de agravar mi voz- Yooo no sooooy Tiiiiiim, sooooy el fantasma de las braaaagas rooootas-trato de lanzar una psinergía sencilla para derribar las copas de cristal con un poco de viento, pero este se cuela entre los huecos y apenas se producen un par de silbidos estridentes por el entrechocar de los recipientes. << Esto me pasa por saltarme las clases >>-¡Mirad! ¡Para demostrarlo, traspasaré esa pared!-digo señalando una ventana abierta. Cojo carrerilla y me lanzo al exterior. El pie se engancha con el bode de la ventana y caigo de boca a un charco de barro.

Vuelvo a entrar en la posada, esta vez cabizbajo.
-Está bieeeen, está bieeeeen. Soy Tim. ¿Hay aquí algún Mercurio que me lave la ropa? Por favor...-pido como todo niño bueno, antes de acercarme a la barra-. Ey, posadero-trato de imitar a los presentes, poniendo mi mejor predisposición-. Póngame el mejor colacao que tenga ¡y sin grumitos!-mientras espero a que me atienda, me aproximo a Gin-¿Me perdonas por haberte seguido y haberte robado la comida, algo de ropa y de dinero?-saco un monedero en el que hay grabado un nombre: "Mark Zurenberg"-¡Anda! Pues se ve que me confundí al garrapiñar. Que mala pata... Je... Je...-vuelvo a callarme y me siento en mi taburete.

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Re: Ala Este

Mensaje por Tak » Jue, 19 Jul 2012, 18:37

La puerta de la posada se abre una vez más, y al otro lado aparezco yo, sujetando un pañuelo blanco con bordados florales que había utilizado para abrir el pomo. Me aliso la ropa sacudiéndome el polvo del camino y empiezo a avanzar hacia el interior. Arrugando la nariz me quejo en voz alta.
-¿Por qué razón flota en el aire un olor tan vulgar? ¡Posadero! -exclamo rápidamente buscando al hombre con la mirada-, ¿es este el tipo de impresión que quiere dar en su negocio?

Entonces me doy cuenta de que no es solo el olor residual del aire. Todas las mesas están vacías -obviamente- y los pedazos de ventana rotos yacen esparcidos por el lugar.
-Pero vamos a ver, ¿qué desorden es este? Sé que no hay otra posada en la zona pero empiezo a creer que este no es el lugar adecuado para una señorita como yo.

Avanzo hacia la barra mirando solo de refilón a varias personas que hay dentro de la posada y me siento a una distancia prudencial. Aunque primero blandiendo de nuevo el pañuelo bordado para limpiar los cristales del asiento de varias sacudidas. Meneo la cabeza por tener que verme en un lugar tan horrible como aquel y, procurando no tocar la asquerosa barra, le hago mi pedido al posadero.
-Perdóneme, ¿podría servirme un té verde de Xian con aroma de limón y unas pastas? Se lo agradecería infinitamente -digo sonriendo con dulzura.
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Re: Ala Este

Mensaje por Lupin » Jue, 19 Jul 2012, 18:48

-Por cierto, chico, si necesitas una duchita yo puedo proporcionártela -dichas estas palabras al embarrado niño, me dispongo a convocar agua encima del chico y arrojarla, quedando empapado-. Servicios de secado no incluidos, para ello consulte a un adepto de Marte.
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Re: Ala Este

Mensaje por alpeca » Jue, 19 Jul 2012, 18:53

Llego a la posada. Dentro parece que ya hay gente, pero decido apartarme del follón que parece estar armando el del triciclo. Me siento sólo en una mesa libre y llamo al posadero.

-Posadero, ponme una alita de emu.

Una vez pido, me recuesto en la silla y me dedico a mirar al resto de personas que hay en la posada. De ellos, los que más se llaman la atención es el niño del triciclo que se ha tirado por la ventana (a saber la razón por la cual lo ha hecho, hay mucho loco suelto por ahi) y la que parece ser su acompañante o algo por el estilo, una chica bastante...hiperactiva, por lo que veo. Suspiro. Espero que no me metan en cualquier follón que monten, no va conmigo.

No sé si han tenido algo que ver, pero el techo está hecho un colador. Las ventanas están hechas pedazos, creo que la adepta (deduzco que de viento) se ha pasado un poquito con su psinergía. Otro adepto, de mercurio esta vez, empapa al chico que ha saltado por la ventana para limpiarlo. Me encojo de hombros. Nada de eso va conmigo. Cuando me traen la alita de emu me concentro en la comida.

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Re: Ala Este

Mensaje por Giniroryu » Jue, 19 Jul 2012, 18:56

Mientras increpo al posadero y descubro al pequeño Tim, más gente llega a la posada. El primero es un individuo que por su aspecto debe de ser un Adepto de Mercurio y además rico. <<Rico... puede que "consulte" qué es lo que lleva en los bolsillos más tarde. >> Pienso mientras observo la ropa indudablemente de marca del recién llegado, el cual no tarda en anunciar su nombre y una invitación para todos. Acto seguido se acerca a nosotros y me habla. Miro al Adepto de Agua de arriba a abajo. Saco mi espada de la funda pesadamente y la planto delante de mí con un golpe seco.
-Tienes ante ti a la Jefa del Clan Júpiter, quizás hayas oído hablar de mí, ricachón. Mi nombre es Giniroryu, Fiordo. Si miras esos cristales rotos y todo este desastre, son una de mis obras de arte más recientes. Bueno, en realidad me ayudó el mechero este un poco -digo señalando al desconocido Adepto de Marte.
Había entendido el nombre del recién llegado perfectamente.
-Este pequeño hijo de... su madre, es Tim. Me ha seguido hasta aquí pensando que no me había enterado. Pobre inocente criatura -digo mientras le revuelvo el pelo al niño. Ya que nos has invitado, cogeré diez bebidas, otro día "invito" yo.

El recién llegado atiende a la petición de Tim con bastante acierto.
-No está mal... Pese a tu pomposidad pareces tener bastante poder, ¿quién coño eres? -le espeto sin rodeos a Fyodor.
Me disponía a seguir conversando con Fyodor cuando de pronto veo que llegue alguien a la posada. Alguien a quien conozco de sobra. La recién llegada pasa directamente a la barra sin apenas mirarnos. Me acerco a ella despacio y... salto delante de ella subiéndome a la barra.
-¿QUÉTALZARDÓNDEESTABAS?YOVENGODESDEMITDIRPORQUEECHABADEMENOSELCAOSYDESTRUCCIÓN... digo... esta fantástica posada -suelto de carrerilla sin tomar aliento, ajena a la aparición de un nuevo Adepto.
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